¿POR QUÉ NOS DISFRAZAMOS?

¿POR QUÉ NOS DISFRAZAMOS?

En la cama nos gusta jugar, experimentar, volvernos locos.

 

Cambiamos de rol y nos transformamos para coquetear, seducir y excitar a nuestra pareja. 

 

Las novedades siempre aportan un punto extra de picante al sexo y nos permiten explorar otras formas de experimentar placer. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que adoptando una identidad distinta a la nuestra? 

 

Sabemos que a los hombres les calientan mucho ciertas indumentarias femeninas, pero ¿qué piensan las mujeres sobre los uniformes masculinos?

 

Fantasías sexuales con uniforme incorporado

 

La imaginación no tiene límites y menos cuando se trata de dar rienda suelta a nuestras fantasías sexuales. Solemos soñar con los que no podemos -o no creemos poder- alcanzar y nos gusta recrearnos en imágenes que se escapan de nuestra rutina, produciéndonos un cierto efecto de exotismo realmente excitante.

 

 Por eso nos gusta tanto imaginarnos teniendo sexo con personas de otras culturas, con desconocidos o, muy a menudo, con hombres o mujeres que visten de uniforme. 

 

¿Por qué? 

 

Aunque de todos es sabido que el hábito no hace al monje, la rigidez de ese atuendo nos inspira sensaciones de control, seguridad y poder. Además, tendemos a recrear en nuestra mente calenturienta qué se oculta bajo ese porte tan severo.

 

 

 

Uniformes que calientan a los hombres

 

Ni que decir tiene que uno de los mayores fetiches masculinos en el sexo son determinadas indumentarias femeninas. Y es que algunas se han convertido ya en todo un cliché cultural. ¿O no es la enfermera caliente todo un mito erótico establecido? 

 

¡Cuántos hombres han acudido gustosos a la consulta con el médico estimulados por la idea de mantener un breve encuentro sexual furtivo en la cabina de la enfermera! 

 

Esta fantasía sexual ha contribuido, sin lugar a dudas, a disminuir (y de qué manera) la aversión por los hospitales.

 

¿Y qué decir sobre los uniformes de las azafatas? 

 

Son muchos los que todavía se excitan cuando las auxiliares de vuelo les dan las últimas indicaciones de seguridad antes de que el avión despegue. Con solo cerrar los ojos pueden imaginarse a una espectacular mujer dándoles instrucciones…en la cama. 

 

Esa capacidad de mando y decisión resulta tremendamente sexy para ellos.

 

 

 

 

Uniformes que calientan a las mujeres

 

Los uniformes masculinos de toda la vida. Aunque poco a poco se ven desplazados por sistemas automáticos y avances tecnológicos. 

 

Esa gran fantasía de la mujer ociosa que recibe en casa a un obrero para hacer la reparación de turno y termina enredada entre sus brazos todavía se le pasa por la cabeza a muchas. 

 

 

El policía, el soldado, el fontanero o el bombero son los hombres uniformados que más excitan a las mujeres. El lado sexy de esta ropa reside en que son símbolos de un cierto estatus, de poder y de nivel social. 

 

Y ante ese despliegue de autoridad viril, las hormonas femeninas tienden a revolucionarse. Es decir, que los uniformes actúan como un juguete erótico más. Motivan y estimulan y nos alejan de la rutina sexual.

 

 

 

CLIQUEÁ ACÁ PARA VER LOS DISFRACES QUE TENEMOS DISPONIBLES PARA QUE SALGAS DE LA RUTINA...

http://kisme.com.ar/sexshop/disfraces/242

top